Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2021
 El jueves envié una buena remesa de libros. Confío en eso lectores; sé que les gustarán los versos que les mando; pero también soy consciente de mi limitación: no hay mayor prueba de mi miedo, no podría concebirse una partida más burdamente amañada de antemano.
 La fiebre, el escalofrío, la torpe sensación de estar en otra parte mientras el cuerpo se queda varado en la humedad pegajosa de las sábanas.
 Qué hermosa es tu manera de cruzar las piernas cuando explicas algo que te apasiona. Bailas al ritmo de las ideas; vas dejando en el aire un rastro de convicción y música.
 Al final de este bloc me encuentro garabatos infantiles: mi hija los ha dejado allí sin un propósito, pero resultan mucho más valiosos que cualquier verso, mucho más honrados y puros y brillantes que mis quejas.
En unos pocos meses, si no hay imprevistos (cualquiera sabe, tal y como anda de alegre la guadaña en estos tiempos), cumpliré cuarenta. Me marea pensarlo; me apena, aunque no me gusta admitirlo, haber constatado ya que el viaje solo será de ida y siempre hacia mucho peor, pasando por las estaciones más dolorosas en el trayecto.  No me consuela demasiado, también lo admito con sinceridad absoluta, ser otro sapiens  más que constata, con frío crepuscular, su final inminente.
Supongo que tras tanto tiempo de silencio, me debo una disculpa; pero no por el parón, sino por la dudosa decisión de romper a hablar de nuevo.