En unos pocos meses, si no hay imprevistos (cualquiera sabe, tal y como anda de alegre la guadaña en estos tiempos), cumpliré cuarenta. Me marea pensarlo; me apena, aunque no me gusta admitirlo, haber constatado ya que el viaje solo será de ida y siempre hacia mucho peor, pasando por las estaciones más dolorosas en el trayecto.
No me consuela demasiado, también lo admito con sinceridad absoluta, ser otro sapiens más que constata, con frío crepuscular, su final inminente.
Comentarios
Publicar un comentario