Ir al contenido principal

Observo el cadáver: está tendido en la cama y una suave luz de diciembre le sirve, al tiempo, de iluminación y bruma. Lleva calcetines blancos y un pijama gris oscuro. Tiene un tono de apagada lividez, la boca muy hundida y el gesto ligeramente encrespado, impersonal. 

Su viuda y su hija le han cruzado las manos sobre el pecho y dicen que todavía no está frío, pero lo comparan con otros cuerpos que han conocido y coinciden en que su temperatura ha bajado mucho más rápido. Yo pienso que eso debe de corresponderse con la edad del pobre abuelo (noventa y uno, nada menos) y, sobre todo, me demoro en estudiar la inmovilidad definitiva de la piel. Sé que resulta muy pueril, pero siempre me ha llamado la atención que nada lata en esa carne exenta de vida, como si, dentro de un plazo razonable, aún fuera factible notar a simple vista, de repente, algún gesto vital que revirtiera la situación.

Mañana será el entierro en el corazón de Cáceres.




Comentarios

  1. La muerte entra dentro de lo razonable. No hay quien lo entienda, de ahí que la miremos tanto.
    Abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, querida Amparo. Eso mismo pienso yo: tienes toda la razón. Un abrazo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Senderos de gloria . Aparece Kirk Douglas en pantalla (las manos en la jofaina, el agua tratando de lavar la angustia que trasciende el rostro, el cuerpo encerrado en un recodo invivible de la trinchera) y Kubrik ya tiene, cincelado de presencia y aplomo, en un solo plano, el personaje mítico que terminará de redondear, tres años más tarde, en la épica Espartaco. Douglas encarna al héroe íntegro, casi homérico, al humano infrecuente que hace, a través de la equidad, del honor su más alto ideal y único objetivo personal. Madama Butterfly . Mirella Freni no desespera. Viste con dignidad inquebrantable su ajado kimono, y deambula, aunque todavía se niega a admitirlo, por las ruinas de su mundo y su deseo. Su alto sentido de la justicia, su confianza en la fidelidad, en la entraña más noble del ser humano, la ha arrinconado en lo alto de la nada. Pero ella espera, espera, espera. Un hermoso día llegará su recompensa, y lo canta a los cuatro vientos, lo canta a aquellos que aún no la ...
Desde hace casi diez años no tengo televisor en casa y, sin embargo, desde que recuerdo (tal vez desde hace unos treinta años), lo primero que hago al despertarme y lo último que hago al irme a la cama es accionar la rueda de volumen de mi transistor a pilas. Tanto es así, que en muchos casos he tenido que cambiar de aparato por el mero desgaste de sus muescas. La ondas, como he recordado intensamente desde el jueves pasado, en el que se celebró el día mundial de la radio, me acompañan a todas horas. Y lo hacen en un diálogo constante en el que caben la aprobación, la postura encontrada, el debate y el más simple y puro entretenimiento. Rebusco en mi pasado y me vienen a la memoria mis primeras películas recomendadas por Teófilo el Necrófilo, los magacines culturales, los programas de misterio y charla de la madrugada, los acertijos de las emisiones que bordeaban el amanecer...  Y más tarde, la generosa invitación de mis amigos de SER Henares a participar, de una manera u...