Llueve con fiereza gris de invierno. Qué soledad sin fin en cada charco.
Senderos de gloria . Aparece Kirk Douglas en pantalla (las manos en la jofaina, el agua tratando de lavar la angustia que trasciende el rostro, el cuerpo encerrado en un recodo invivible de la trinchera) y Kubrik ya tiene, cincelado de presencia y aplomo, en un solo plano, el personaje mítico que terminará de redondear, tres años más tarde, en la épica Espartaco. Douglas encarna al héroe íntegro, casi homérico, al humano infrecuente que hace, a través de la equidad, del honor su más alto ideal y único objetivo personal. Madama Butterfly . Mirella Freni no desespera. Viste con dignidad inquebrantable su ajado kimono, y deambula, aunque todavía se niega a admitirlo, por las ruinas de su mundo y su deseo. Su alto sentido de la justicia, su confianza en la fidelidad, en la entraña más noble del ser humano, la ha arrinconado en lo alto de la nada. Pero ella espera, espera, espera. Un hermoso día llegará su recompensa, y lo canta a los cuatro vientos, lo canta a aquellos que aún no la ...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarSu soledad sin descanso.
EliminarGracias por venir, querido Guillermo. Es siempre un placer: ojalá pronto nos veamos de nuevo en persona.
EliminarMientras tanto, grandes abrazos digitales.