Quiero bajar el telón, pero el mecanismo parece estropeado.
Algo se le atraganta y tendré que tirar de él a brazo limpio, o a dentelladas, si es necesario. Pero debo cerrarlo, es mi única obligación, el único deber que concibo.
He de darle carpetazo final a la función. Qué exactas eran, al cabo, las dimensiones del teatro.
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