No sé qué opinarán ustedes, pero creo que, más allá de cualquier otra consideración cinematográfica, política o social, Mientras dure la guerra , de Alejandro Amenabar, demuestra que el cine español haría bien en nutrirse de las biografías de nuestros escritores fundamentales. Y no me refiero a la mera acumulación de biopics complacientes (algo a lo que ni siquiera hemos aspirado en décadas), sino a largometrajes que exploraran el quehacer artístico y las tensiones, contradicciones y convicciones vitales de los autores que han marcado las letras peninsulares en estos dos últimos siglos: no hace falta, ni siquiera, remontarse más allá, no es necesario acudir a los recursos de la cinematografía de época para conseguir propiciar el debate y reanimar el interés de los lectores (y, sobre todo, de los no lectores) por su obra y su legado intelectual. ¿Quieren que repasemos una lista, elaborada solo a vuelapluma? Allá vamos: ¿qué reflejaría mejor el siglo XIX que un buen ramillete de p...