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Mostrando entradas de febrero, 2020
Hoy, día 29 de febrero de 2020, he tomado la decisión de iniciar un paréntesis de silencio creativo. Desde este punto, solo la inercia de lo comprometido y lo casi terminado. No más: por ahora, aquí me quedo.
En determinado momento de su carrera, Rembrandt decidió explorar su propio arte y dejar de regalar la mirada a los que se presentaban en su taller como meros clientes interesados en sus retratos. De esa dignidad surgen no pocos problemas (como los que le plantean ante el gremio de pintores aquellos que no se sienten satisfechos con la evolución de los trazos que observan en los primeros estadios de las obras encargadas), penurias económicas (derivadas en buena parte del olvido en vida al que, poco a poco, lo van abocando sus contemporáneos y discípulos neerlandeses, perfectísimos en la técnica y complacientes con los pagadores) y, por encima de todo, unos rasgos de estilo nada benevolentes, duros, penetrantes, turbadores, únicos, geniales, que lo distinguirán de todos sus contemporáneos y lo convertirán, con el paso de los siglos, en referente universal del arte. Soberbia es, así pues, la exposición sobre Rembrandt y el retrato en Ámsterdam (1590-1670) que desde hace unos días y ...
En el Corral, Rojo estándar : tierna, deslumbrante, llena de chispa. Un regalo nada ordinario para el alma.
Quiero bajar el telón, pero el mecanismo parece estropeado.  Algo se le atraganta y tendré que tirar de él a brazo limpio, o a dentelladas, si es necesario. Pero debo cerrarlo, es mi única obligación, el único deber que concibo. He de darle carpetazo final a la función. Qué exactas eran, al cabo,  las dimensiones del teatro.
Senderos de gloria . Aparece Kirk Douglas en pantalla (las manos en la jofaina, el agua tratando de lavar la angustia que trasciende el rostro, el cuerpo encerrado en un recodo invivible de la trinchera) y Kubrik ya tiene, cincelado de presencia y aplomo, en un solo plano, el personaje mítico que terminará de redondear, tres años más tarde, en la épica Espartaco. Douglas encarna al héroe íntegro, casi homérico, al humano infrecuente que hace, a través de la equidad, del honor su más alto ideal y único objetivo personal. Madama Butterfly . Mirella Freni no desespera. Viste con dignidad inquebrantable su ajado kimono, y deambula, aunque todavía se niega a admitirlo, por las ruinas de su mundo y su deseo. Su alto sentido de la justicia, su confianza en la fidelidad, en la entraña más noble del ser humano, la ha arrinconado en lo alto de la nada. Pero ella espera, espera, espera. Un hermoso día llegará su recompensa, y lo canta a los cuatro vientos, lo canta a aquellos que aún no la ...
Desde hace casi diez años no tengo televisor en casa y, sin embargo, desde que recuerdo (tal vez hace ya unos treinta años), lo primero que hago al despertarme y lo último que hago al irme a la cama es accionar la rueda de volumen de mi transistor a pilas. Tanto es así, que en muchos casos he tenido que cambiar de aparato por el mero desgaste de sus muescas. La ondas, como he recordado intensamente desde el jueves pasado, en el que se celebró el día mundial de la radio, me acompañan a todas horas. Y lo hacen en un diálogo constante en el que caben la aprobación, la postura encontrada, el debate y el más simple y puro entretenimiento. Rebusco en mi pasado y me vienen a la memoria mis primeras películas recomendadas por Teófilo el Necrófilo, los magacines culturales, los programas de misterio y charla de la madrugada, los acertijos de las emisiones que bordeaban el amanecer... Y más tarde, la generosa invitación de mis amigos de SER Henares a participar, de una manera u otra, pero ...
De gustibus non disputandum , decían los romanos, así que lo que menos me importa de Parásitos es el debate mundial que se ha creado sobre su calidad y sobre el merecimiento de sus premios; poco me importan, del mismo modo, las comparaciones con otras películas no estadounidenses de los últimos años (o de este mismo año) que, en cuanto a méritos artísticos, bien pudieron arrasar también en todos los certámenes internacionales y, muy especialmente, en los Oscars. Lo que me parece relevante y, sin lugar a dudas, digno de mención, es su feroz y lucidísimo retrato de los usos y costumbres occidentales (sí, sí: Occidente, desde la globalización, puede ubicarse en cualquier punto del planeta). El mensaje del filme es, si realizamos una mínima autocrítica, demoledor: para mantener nuestro estatus, en las sociedades actuales seguimos necesitando degradar a una parte más que significativa de la población cuya presencia a nuestro alrededor, por añadidura, nos resulta, cuanto menos, incómo...
Desde hace casi diez años no tengo televisor en casa y, sin embargo, desde que recuerdo (tal vez desde hace unos treinta años), lo primero que hago al despertarme y lo último que hago al irme a la cama es accionar la rueda de volumen de mi transistor a pilas. Tanto es así, que en muchos casos he tenido que cambiar de aparato por el mero desgaste de sus muescas. La ondas, como he recordado intensamente desde el jueves pasado, en el que se celebró el día mundial de la radio, me acompañan a todas horas. Y lo hacen en un diálogo constante en el que caben la aprobación, la postura encontrada, el debate y el más simple y puro entretenimiento. Rebusco en mi pasado y me vienen a la memoria mis primeras películas recomendadas por Teófilo el Necrófilo, los magacines culturales, los programas de misterio y charla de la madrugada, los acertijos de las emisiones que bordeaban el amanecer...  Y más tarde, la generosa invitación de mis amigos de SER Henares a participar, de una manera u...
Reinvención de un arte olvidado: la triple profundidad de los poemas de Maeve Ratón Con el tiempo he llegado al convencimiento de que la poesía que merece la pena se basa en tres coordenadas de apariencia sencilla: mirada única, dicción relevante y, sobre todo, por encima de todas las cosas, honestidad sin cortapisas. Ahora que nadie observa nada, ahora que repugnan la clarividencia y sus incómodas admoniciones, ahora que toda experiencia privada (tan banal o más que las de antaño) se intermedia y expone a los cuatro vientos, ahora que la sabiduría se nos vende, edulcorada y boba, en tazas y camisetas, debe imponerse, más que nunca, la necesidad de alzar voces poéticas que trasciendan la anécdota somera. ¿De qué puede servir añadirle sucedáneo al sucedáneo, de qué calificar de poema lo que no pasa de ser una facecia reciclada y reciclable? Poco a poco hemos ceñido nuestras neuronas a un puñadito de caracteres, a la droguita dulce de los zumbidos, las notificaciones, los ...